EL EVANGELIO DE PABLO 

“También os recuerdo hermanos el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes. Por el cual también, si os aferráis a la palabra que os prediqué, sois salvos, si  no creísteis en vano” (1 Cor 15:1, 2).

 Pablo está llegando al final de su carta a los corintios. Ha corregido errores importantes que estos creyentes han tenido, como por ejemplo el orgullo, la verdadera sabiduría, divisiones en la iglesia, desorden en la mesa del Señor y en los cultos, inmoralidad, su trato de él mismo, ideas equivocadas acerca de en qué consiste la espiritualidad; y ha enfatizado la preeminencia del amor. Terminará su epístola corrigiendo el error garrafal que tenían algunos de la congregación de pensar que no hay resurrección. Esto le lleva a hablar de la esencia del evangelio, porque sin resurrección no hay evangelio.
 Para ser salvos es necesario que crean el evangelio que él predicó y mantengan esta fe hasta el final de sus vidas: “si aferráis a la palabra que os predique, sois salvos” si no, no. El que hace profesión de fe demuestra por su perseverancia que su fe es verdadera. Serán salvos, les dice,“si no creísteis en vano”Hay dos maneras de creer en vano. Uno es no creer de todo corazón, y otro es creer un evangelio falso. Pablo defiendo que el evangelio que él predicó es el evangelio verdadero. Consiste en dos puntos: “Cristo murió por nuestro pecados”; “Fue sepultado y resucito el tercer día” (vs. 3 y 4). Y sabemos que el evangelio es cierto por dos motivos: Porque es el evangelio que fue profetizado en el Antiguo Testamento y porque hay testigos que han visto a Cristo resucitado. Vamos por partes.
 Hablando de la muerte y resurrección de Cristo, Pablo usa dos veces la frase “conforme a las Escrituras”. Las Escrituras profetizaron ambas cosas (Salmo 16:8-11 y Salmo 89:3-4). En cuanto a la segunda manera de corroborar la veracidad del evangelio, los testigos, Pablo hace un lista de creyentes que vieron a Jesús resucitado: Cefas, los doce, 500 hermanos a la vez, (y, si hay duda, se puede preguntarles, porque la mayoría de ellos todavía están vivos), luego nombra a Jacobo (Santiago), después Jesús apareció a todos los apóstoles (estando presente Tomás también en esta ocasión), y, por último, Pablo mismo, que vio al Señor ascendido y escuchó su voz.  
 

Esta es la evidencia de la resurrección, es la base de nuestra fe. Para ser salvo uno tiene que creerlo, no desviarse a otro evangelio falso, y perseverar hasta el fin. Pablo quiere dejar a estos hermanos firmes y bien fundados en su fe. Por esto, después de corregir todas sus faltas, vuelve a la base de su fe, el evangelio de Jesucristo.     

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