EL HIJO PRÓDIGO 

“Un hombre tuvo dos hijos” (Lu. 15:11).

 Dios tuvo dos hijos. El hijo mayor, Israel, siempre profesaba fe en Él; presumía de hacer su voluntad. Se creía digno de ser llamado hijo y de heredar sus bienes. Despreciaba a los gentiles como seres inferiores, indignos del amor de Dios. El hijo menor, las otras naciones del mundo, no conocían al Padre, ni le buscaban. Usaban su herencia para su propio placer, malgastándola en deleites y pecados, en el egoísmo, la vanidad, la inmoralidad, la glotonería, la bebida, fiestas y prostitutas, hasta que se arruinaron y quedaron en la más absoluta miseria. 

  Las naciones que no conocen a Dios han maltratado a la mujer infligiendo sobre ella abusos físicos, legales, sociales, sexuales, discriminándola y esclavizándola. Sus leyes son injustas, sus religiones absurdas, degradan al ser humano y aplastan a los pobres. Sus ciudadanos muren de hambre y sus hijos comen basura en la calle. Millones de personas en todo el mundo viven en absoluta pobreza. 24,000 mueren de hambre a diario. Los niños menores de cinco años comprenden tres cuartos de este número. La desigualdad entre pobres y ricos va en aumento. El mundo tuvo recursos naturales para sostener su población, pero las falsas religiones han manteniendo las masas en esclavitud, ignorancia e injusticia. Han malgastado las riquezas que Dios les dio. El hijo menor de Dios se independizó de Él, malgastó su herencia, y terminó en la cuadra con los cerdos comiendo algarrobas, mientras que el mayor quedó en casa profesando servirle, pero no le conocía, pues no comprendía su corazón de misericordia. No sabía lo que era esto de compadecerse de los demás.

Así estaba el Padre, con los judíos por un lado, duros de corazón, superiores, orgullosos, apartados de los paganos, sin alcanzarlos con el conocimiento de Dios. Y por otro lado estaban los gentiles: idólatras, sangrientos, abusadores de los derechos humanos más básicos, ignorantes, materialistas, injustos e inmorales. ¿Qué hizo el Padre para merecer dos hijos así? ¿No dio su Ley para que el mundo fuese justo? ¿No escogió a Israel para llevar el conocimiento de Dios hasta los confines de la tierra? Pero Israel usó la Ley para condenar a otros y justificarse a sí mismos. Corrompió su conocimiento de Dios creando una caricatura de Dios que justificaba su falsedad.

¿Qué hizo Dios? Mandó sus profetas. Los judíos los mataron. Después mandó a su Hijo. Le crucificaron. ¿Quiénes creyeron el evangelio? ¡Los gentiles!, y Dios montó una fiesta para celebrar el retorno de su hijo menor, porque estaba muerto y ahora estaba vivo. ¿Y qué hizo Israel cuando los gentiles abrazaron a “su Padre”? No quisieron entrar en la fiesta. Porque no conocían al Padre. Porque no se pude conocerle sin conocer su corazón de amor y misericordia. No se puede conocerle usando la ley para condenar a los demás. El Padre estaba dentro disfrutando del banquete de la salvación con los que antes no eran sus hijos y los hijos del reino estaban fuera, porque no querían la salvación que viene por la misericordia de Dios. ¡Cómo se goza este Padre con el hijo que ha vuelto a casa, y cómo sufre por el otro que no quiere entrar! Ahora le toca al hijo menor evangelizar a su hermano.

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