EL HIMNO DE JOB 

“Jehová dio, Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21).

             Esta fue la declaración de Job en la noche de su alma. No tuvo la iluminación para comprender el porqué de su dolor, pero suficiente luz para bendecir el nombre de Dios. El Espíritu Santo inspira cánticos para todas las ocasiones. Siempre hay un culto en progreso en el corazón de la persona que ama a Dios. En la noche del alma, cuando no vemos nada claro, podemos cantar un himno de aceptación de la voluntad de Dios: aunque no la entendemos, nos sometemos a lo que Dios permite. Job se humilla bajo la poderosa mano de Dios. Reconoce que lo que ha pasado ha venido con el consentimiento de Dios. Es consciente de la soberanía de Dios. No duda de su sabiduría. Busca a Dios para comprender, para recibir consuelo y aliento, para salir otra vez a la luz de su presencia y el gozo de la comunión con Él. En el silencio de Dios, su fe es probada. Su actitud de aceptación y reconocimiento que Dios es Dios es la expresada en este hermoso himno:
 Haz lo que quieras de mí, Señor.Tú el Alfarero, yo el barro soy.Dócil y humilde anhelo ser; Cúmplase siempre en mí tu querer. Haz lo que quieras de mí, Señor;Cura mis llagas y mi dolor. Tuyo es, ¡oh Cristo! Todo poder;Tu mano extiende, y sanaré. Haz lo que quieras de mí, Señor;Mírame y prueba mi corazón;De tu potencia llena mi serY el mundo a Cristo pueda en mí ver. Amén.                         Adelaide A. Pollard, 1907                        Tr. E. Barocio

V2BibleBooks 2010 - carte du site - contact - photos