EL SÍMBOLO DEL ORDEN 

“El varón es cabeza de la mujer” (1 Cor. 11:3).

 Hay tres símbolos en el Nuevo Testamento: el bautismo, la mesa del Señor, y el velo. Un símbolo comunica poderosamente ciertas realidades espirituales. El bautismo simboliza el lavamiento de nuestros pecados, nuestra muerte y resurrección juntamente con Cristo. La cena del Señor simboliza el cuerpo y la sangre de Cristo dadas para nuestra salvación. Estos dos son símbolos se relacionan con la Redención. El tercero simboliza el lugar del hombre y de la mujer en la Creación de Dios. El orden de los sexos en la tierra establecido en la Creación refleja el orden de autoridad en el Cielo: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1 Cor. 11:3). El Hijo, siendo igual en valor y dignidad, está sujeto al Padre. Dios es la cabeza de Cristo. Refiriéndose a este orden Jesús dijo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer el Padre” (Jn. 5:19).
 El orden establecido en la creación sigue vigente hasta la creación de nuevos cielos y nueva tierra. Entonces no habrán hombres y mujeres, pero seremos sin sexo, como los ángeles: “Los que fueren tenido por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección” (Lu. 20: 35, 35). Hasta entonces hay hombres y mujeres, cada uno con su papel. Esta verdad es la que nuestra sociedad rechaza vehementemente, hasta la aprobación de matrimonios del mismo sexo. En Cristo sigue habiendo hombres y mujeres, judíos y gentiles, esclavos y libres (Gal. 3:28); no desaparecen los géneros, las nacionalidades, ni el estado civil, pero todos son igualmente salvos.
 El sujetarse la mujer a su marido no es la consecuencia de la Caída, (un castigo que fue obliterado con la Redención), sino algo establecido en Gen. 1 con la Creación, antes de la Caída. Este es el argumento de Pablo en 1 Cor. 11:8, 9: “Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón (en la Creación) “y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”. La mujer fue creado del hombre y para el hombre, “por lo cual la mujer de tener señal de autoridad sobre su cabeza” (v. 9), algo que simboliza el orden de autoridad entre los sexos.  
En los capítulos 11-14 Pablo esta estableciendo el orden de autoridad y el orden práctico en los cultos. Da dos instrucciones en cuanto a la mujer: (1) que la mujer ore o profetice con la cabeza cubierta (1 Cor. 11:5) y (2)“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice”. Lo normal es que la mujer mantenga silencio, excepto cuando el Espíritu Santo le dé una palabra de profecía o cuando ore; pero, al hacerlo, que no olvide el orden, y por eso el apóstol insiste en el velo. Es interesante notar que dice que esto es lo que enseña la ley (v. 5), o sea, el Antiguo Testamento. Gen. 1 y 2 no queda abrogada en Cristo. El orden de la creación se mantiene en la iglesia. Termina esta sección hablando del orden: “Pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Cor. 14:40), sin discutir: “Si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre” (1 Cor. 11:16).

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