ESTAS FIESTAS de "Halloween"

“No sea hallado en ti (en Israel) quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte  los muertos, porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas” (Deut. 18:10-12). 

Hoy es festivo, el día de Todos lo Santos, y algunos acaban de celebrarar Halloween. Estas fiestas se centran en la muerte.

Se celebra Halloween con disfraces de demonios, esqueletos, fantasmas, y brujas divirtiéndose de la muerte, a ver si pierde algo de su horror. Estas cosas son morbosas, macabras y grotescas, son de miedo y terror, góticas y satánicas y el cristiano no tiene parte en ellas. Para él, el mundo espiritual es real. No se juega con Satanás, ni con el espiritismo, ni se intenta a adivinar el futuro o contactar con los muertos de ninguna manera. El creyente teme a Dios y evita esto que Dios detesta.

 En estos días muchos irán a los cementerios para poner flores en las tumbas de sus seres queridos. A todos los que estáis tristes y desconsolados queremos decirles que Jesús ha conquistado la muerte. No puede retener a los que han puesto su fe en Él. Él ha resucitado y los que creemos en Él también resucitaremos. Jesús dijo a Marta delante del al tumba de su hermano Lázaro: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25). Para el cristiano, la muerte significa la entrada en el cielo. Su entrada fue comprada con la sangre de Cristo en el Calvario. Murió para que nosotros pudiésemos vivir eternamente.  

Dios no mira la muerte como nosotros. El salmista dice: “Estimada es la los ojos de Dios la muerte de sus santos” (Salmos 116:15). Hoy, en el día de todos lo santos, es importante que sepamos lo que es un santo. “Santo” significa “apartado para Dios”. Un santo es una persona que ha consagrado su vida a Dios. Se ha apartado del mundo y se ha entregado a Dios, para vivir para Él y hacer su voluntad. Ha confesado y renunciado su pecado, ha acudido a Cristo para que le salve, ha recibido la total limpieza de todo su pecado y está limpio en lo ojos de Dios. Esto le hace santo.

Esto es lo que leemos en la Biblia. Pablo en su primera carta a los Corintios dice: “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios,…a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos lo que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1 Cor. 1: 1, 2). Por esto el salmista dice: “Estimado es a los ojos de Dios la muerte de sus santos”, porque pasan a ser santos en la tierra a ser santos en el cielo, para disfrutar de la gloria de Dios para siempre.

   

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