ESTÉFANAS Y SU FAMILIA 


“Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acacio, pues ellos han suplido vuestra ausencia. Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoce, pues, a tales personas” (1 Cor. 16:15-18).

 Estéfanas y su familia son dignos de mención especial. El y su familia eran los primeros convertidos de la provincia romana de Acaya, una parte de lo que es ahora Grecia. Una vez convertidos no tardaron en encontrar su ministerio que era el de dedicarse al servicio de los hermanos. Buscaron el lugar más bajo y, como consecuencia, subieron mucho en la estimación del apóstol. Pablo pide a los miembros de la iglesia que se sujeten a ellos. La expresión es curiosa, porque no son líderes, sino siervos. ¡Pablo pide a los corintios que se sujeten a los siervos! Y no solamente a estos en concreto, sino a todos los que ayudan y trabajan activamente en la iglesia. Someterse a ellos es no estorbarles, es reconocer su obra, dejarles que sigan adelante con ella y valorar su colaboración.

Pablo recibió la visita de tres hermanos de la iglesia de Corinto: Estéfanas, Fortunato y Acacio, y dice que ellos “han suplido vuestra ausencia”. ¡Pablo echaba de menos a los Corintios! ¡Esta es la gracia de Dios! ¡Era para estar contento de que estaba lejos de esta iglesia tan conflictiva que no le apreciaba y le daba muchos quebraderos de cabeza! Pero al contrario, Pablo amaba a los creyentes de Corinto y los echaba de menos. Estaba contento de recibir una representación suya. Dice que estos hermanos “confortaron su espíritu”. Esto es muy grande, confortar a toda una persona como el apóstol Pablo. Pablo era humano. Necesitaba el consuelo de los hermanos. Apreciaba la comunión con ellos. Amaba la iglesia y sus componentes, y ellos le ministraban a su espíritu. Qué el Señor nos enseñe a hacer lo mismo.

Este Estéfanas se dedicaba al servicio de los santos, ayudaba y trabajaba en la obra, y confortaba al espíritu de los creyentes. ¡Es una joya de persona! Tomó el lugar humilde, servía y confortaba a los demás. ¡Qué bendición tener a hermanos así en la congregación! Buscó al apóstol en sus viajes y ministró a él. Qué contento se puso el apóstol y con qué fuerzas renovadas seguía haciendo el ministerio que el Señor le había encomendado, confortado y consolado por el hermano Estéfanas, para así, fortalecido, llevar el evangelio a otros. ¡Qué aprendamos de este hermano humilde!    

V2BibleBooks 2010 - carte du site - contact - photos