HIJOS DE LUZ 

“Porque en otros tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor” (Ef. 5:8).

“Porque todos vosotros sois hijos de luz y del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tes. 5:5).

 Si vas por la noche con un vestido oscuro, no se te ve. En cambio si vas con un vestido blanco, se te ve bien. Pero si vas vestido de luz, además de ser visto, alumbras a los demás.
  ¡Somos muy visibles! “Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mat. 5: 14). Los demás se fijan en nosotros. Nosotros somos luz en el Señor. Por donde quiera que vayamos, estamos alumbrando el lugar con nuestra vida, si estamos andando como hijos de luz. Los demás tienen suficiente luz para ver su pecado. Por eso estorbamos, porque la gente no quiere darse cuenta de la suciedad de sus vidas. “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil 2:14:15). Nuestra vida es irreprensible cuando caminamos con Dios en luz, en comunión con él, confesando cada pecado que surge, y manteniendo la comunión con nuestros hermanos: “Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7)
 Vamos por la vida gozosas porque Dios nos ha traslado y transformado: “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1: 12, 13).
             “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mat. 5:16). Las buenas obras son el resultado de andar con Dios en luz. Le glorifican a él, no a nosotros. Los demás se fijan en nuestra vida, ven nuestras buenas obras, ven nuestra justicia, porque somos consecuentes, y aunque nos odian, porque sus vidas son todo lo contrario, se dan cuenta de que somos hijos de Dios, y forzosamente tienen que glorificarle a él.     Nunca esperes el momento de una gran acción,Ni que pueda lejos ir tu luz, De la vida a los pequeños actos da atención,Brilla en el sitio donde estés. Coro://Brilla en el sitio donde estés//Puedes con tu luz algún perdido rescatar, Brilla en el sitio donde estés.   

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