PABLO, LUCHADOR

 

“Trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán grande lucha sostengo por vosotros”(Col. 1:29 y 2:1).

             Pablo ha hablado de sus sufrimientos a favor de la iglesia de Colosas (1: 24) y ahora habla de sus luchas a su favor (2:1). Sufre persecuciones por el cuerpo de Cristo, y también lucha fuertemente en muchos trabajos costosos para verlos madurar. Lucha“para que sean consolaos sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas la riquezas del pleno entendimiento” de lo que es suyo en Cristo (v. 2). Quiere que esta congregación esté consolada, unida y bien enseñada, “hasta alcanzar todas las riquezas del pleno entendimiento… de Cristo” (v. 2). ¡Hay tanta sabiduría y conocimiento escondido en Cristo! “En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (v. 3). Uno nunca termina de descubrirlo todo. ¡Es cuestión de excavar!

             Pablo quiere que sean bien enseñados. Su preocupación es que, después de todo lo que ha invertido en ellos, venga alguien que les engañe con falsa doctrina utilizando palabras persuasivas” (v. 4) o “filosofías sutiles” (v. 8), es decir, ideas que vienen del mundo. Las dos cosas son difíciles de detectar, porque el engaño se introduce por medio de enseñanzas que convencen o ideas sutiles que entran sin que uno se dé cuenta del error. Por eso Pablo les avisa. El enemigo es astuta y engaña (Gen 3:1), por lo cual hemos de estar al tanto. Aunque no esté presente, Pablo sigue luchando para su maduración para poder presentarles maduros en Cristo (1:28).

 Quiere que estén firmes en Cristo y que vivan de acuerdo con su fe: “de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (v. 6). Hemos recibido al Señor por fe y hemos de vivir por fe. Uno necesita una buena base para vivir una vida consecuente. Una fe bien fundada conduce a una vida correcta. La fe y la vida son una unidad indivisible en la vida del creyente.

 Pablo les insta: “Andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe” (v. 6, 7). La vida cristiana es como una casa con buenos fundamentos y una buena construcción encima. Por esto lucha Pablo: quiere ver creyentes sólidos, bien enseñados y consecuentes, y, a la vez, ¡contentos!:“abundando en acciones de gracias” (v. 7). El creyente que vive dando gracias al Señor está feliz.

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